Las evocaciones de los nombres: ¿por qué 'Ambrosio' nos suena a mayordomo?
El Instituto Nacional de Estadística nos da periódicamente las listas de los nombres más usados para llamar a los recién nacidos españoles. La parte de la lingüística que se encarga de estudiar los significados de las palabras diferencia de forma básica lo que una palabra denota y lo que connota . Esto es bien curioso, ya que los nombres propios de persona tienen entre sus características principales justamente la de perder su significado, su género y su número originales. O sea, una mujer puede llamarse Amparo, aunque el nombre derive del sustantivo amparo, que es masculino.
O puede llamarse Reyes, aunque el nombre vaya en plural. De hecho, en esa época circulaba la frase «Aldonza, con perdón», que se decía para pedir excusas por nombrar alguna palabra que sonaba muy rústica. Aunque es difícil documentar los matices que antiguamente una sociedad asignaba a un nombre, los refranes nos dan buenas pistas para andar el camino. El nombre de Mónica, que en España no tiene ninguna evocación generalizada, es en francés Monique, pero allí suena a abuela, a nombre de una generación antigua.
Es difícil doblar las connotaciones de un nombre de un mundo lingüístico a otro. En un mundo donde ya hay de todo, hay incluso una herramienta automática que te ayuda a dar nombre a alguien. Se trata de la absurda y adictiva aplicación Behind The Name, que permite generar nombres asociándolos a unos apellidos concretos y buscándole incluso una historia de vida completa. Cuando pedimos que le busque un nombre nuevo a Rafael Nadal nos sugiere Praxiteles Titu Nadal, nombre y apellidos que a la aplicación le parecen propios de un niño griego de 8 años.
Hasta que crezca y sin saber su condición para el deporte, nos quedamos con nuestro gran Rafa.
O puede llamarse Reyes, aunque el nombre vaya en plural. De hecho, en esa época circulaba la frase «Aldonza, con perdón», que se decía para pedir excusas por nombrar alguna palabra que sonaba muy rústica. Aunque es difícil documentar los matices que antiguamente una sociedad asignaba a un nombre, los refranes nos dan buenas pistas para andar el camino. El nombre de Mónica, que en España no tiene ninguna evocación generalizada, es en francés Monique, pero allí suena a abuela, a nombre de una generación antigua.
Es difícil doblar las connotaciones de un nombre de un mundo lingüístico a otro. En un mundo donde ya hay de todo, hay incluso una herramienta automática que te ayuda a dar nombre a alguien. Se trata de la absurda y adictiva aplicación Behind The Name, que permite generar nombres asociándolos a unos apellidos concretos y buscándole incluso una historia de vida completa. Cuando pedimos que le busque un nombre nuevo a Rafael Nadal nos sugiere Praxiteles Titu Nadal, nombre y apellidos que a la aplicación le parecen propios de un niño griego de 8 años.
Hasta que crezca y sin saber su condición para el deporte, nos quedamos con nuestro gran Rafa.
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